Madrid, 30 oct (EFE).- Comenzó con un tropiezo inesperado del Villarreal y terminó con un partido loco en Las Palmas. LaLiga Santander ofreció este domingo motivos para reclamar su primacía; cualquiera puede complicarle la vida al rival y, ni un claro resultado al descanso, garantiza la victoria.
Con dos puntos de ventaja sobre el Barcelona y tres más que Atlético y Sevilla, el Real Madrid emerge como líder y único invicto, pese a que cada jornada alimente el debate.
Puede que el rendimiento de su equipo no sea el esperado, que aumente el clamor por la ausencia de Morata del equipo inicial o que no haya encontrado la forma de tapar la ausencia de Casemiro y Modric. Tras más de dos meses de competición, el grupo de Zidane es el único que no dobla la rodilla, mientras van cayendo sus rivales.
Si el Atlético perdió hace una semana en Sevilla, esta jornada le tocó el turno al Villarreal, que sufrió un inesperado revés en Eibar (2-1), en un partido que el equipo de Fran Escribá creyó haber encarrilado gracias a un penalti ejecutado por Bruno Soriano -con una polémica 'paradinha' incluida-, en el minuto 40.
Reaccionó, sin embargo, con orgullo el Eibar, que convirtió al meta Sergio Asenjo en el mejor jugador del Villarreal tras el descanso, y obtuvo la recompensa en el tramo final, cuando Ramis y Pedro León voltearon el marcador para infligir al equipo castellonense la primera derrota del curso, que le lleva hasta la quinta plaza.
"Perder no tiene que hacer daño. No debe hacer más daño que cualquier otra derrota.... No será nuestra última derrota en esta liga; aunque ojalá lo fuera", resaltó Fran Escribá tras el encuentro.
Nueve horas después, Las Palmas y Celta ofrecieron uno de los grandes partidos de la temporada, en el que la calidad de los jugadores se mezcló con los errores y de ahí salió un partido loco, que tuvo en la mano el conjunto gallego, viró súbitamente al lado canario y, a última hora, incluso ofreció a los del "Toto" Berizzo la oportunidad de ganar.
El Celta destrozó en 20 minutos al rival, con un tanto de falta del danés Daniel Wass y dos de Iago Aspas. Llegó al descanso con el único lunar de una nueva lesión muscular del chileno Fabián Orellana.
Pero Las Palmas no bajó la guardia, marcó pronto en la reanudación (Pedro Bigas) y un penalti ejecutado por Jonathan Vieira -que supuso además la expulsión de Sergi Gómez- más otro gol del ghanés Prince Boateng, acto seguido, cambiaron por completo el partido.
Con más de 20 minutos por delante y un jugador más, Las Palmas estaba en disposición de completar el milagro y, sin embargo, fue el Celta el que dispuso de la ocasión más clara, en el 92, con un disparo al larguero del chileno Marcelo Díaz.
Pese a puntuar con todo en contra, fue un empate agridulce para los de Berizzo.
Al contrario, a Osasuna el punto de San Mamés casi le supo a victoria.
El conjunto navarro fue mejor que el Athletic en el primer tiempo y se adelantó por medio de Oriol Riera (m.23), pero la ventaja le duró cinco minutos; hasta igualó Raúl García.
Las lesiones del propio Oriol Riera y Digard antes del descanso, más el empuje final del equipo de Ernesto Valverde, que tuvo ocasiones para ganar y metió en su área a los navarros, le hicieron bendecir un punto con el que, al menos, no da un paso atrás.
Más le cuesta al Athletic, al que le desaloja de los puestos europeos su máximo rival, la Real Sociedad.
En el Benito Villamarín, por último, dos 'Diegos', Reyes y López, le amargaron la noche al técnico uruguayo Gustavo Poyet, abroncado por su afición por la derrota del Betis ante el Espanyol.
Diego Reyes, un central mexicano que penaba por el gol que metió contra su portería la fecha precedente, se resarció con un remate de cabeza que supuso el único tanto del partido (m.63). Diego López hizo, en la última jugada del partido, la parada de la jornada a otro testarazo del argentino Germán Pezella (m.94).
A Poyet, cuestionado casi desde el principio de temporada, le aguardan tiempos difíciles.

