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Formula 1

Verstappen, ídolo nacional y líder

Madrid, 5 sep (EFE).- El holandés Max Verstappen (Red Bull) recuperó el liderato en el Mundial de F1 al ganar este domingo el Gran Premio de los Países Bajos, el decimotercero del año, en Zandvoort; donde relegó al segundo puesto al siete veces campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Mercedes), al que aventaja ahora en tres puntos.

Verstappen elevó este domingo a 17 su nómina de victorias en F1 al ganar por séptima vez este curso, convirtiéndose definitivamente en ídolo nacional ante los casi 70.000 aficionados -casi todos compatriotas suyos- que abarrotaron Zandvoort, donde el Mercedes del finés Valtteri Bottas fue tercero; y los españoles Fernando Alonso (Alpine) y Carlos Sainz (Ferrari) acabaron sexto y séptimo una carrera en la que el mexicano Sergio Pérez (Red Bull), que había tomado la salida desde el 'pit lane', protagonizó la gran remontada para concluir octavo.

Verstappen, de 23 años, que el sábado había firmado su décima 'pole' en categoría reina, la séptima del año, sólo le concedió a Hamilton -12 años mayor- la vuelta rápida con la que este minimizó daños con el punto extra. La joven estrella neerlandesa comanda ahora con 227 puntos y medio, tres más que el astro inglés.

'Mad Max' sucedió en el historial del Gran Premio de su país al legendario austriaco Niki Lauda, triple campeón mundial y último ganador en Zandvoort, hace 36 años. Ese día, el genio vienés firmó el vigésimo quinto y último triunfo de su espectacular carrera en F1 e igualó los tres de Jackie Stewart, que sólo supera otro mito escocés: Jim Clark, cuatro veces triunfal en el circuito neerlandés.

Verstappen arrancó sin problemas desde la 'pole', para mayor alegría de su afición, que llenaba la corta, estrecha y ondulada pista construida sobre las dunas del Mar del Norte. Un circuito de la vieja escuela en la que la joven estrella neerlandesa no dio opción a los dos Mercedes de Hamilton y Bottas, que salían segundo y tercero; delante de Pierre Gasly (Alpha Tauri), cuarto al final; y de los dos Ferrari del monegasco Charles Leclerc -quinto este domingo- y Sainz; que acabó cediéndole el sexto puesto a Alonso.

Una carrera en la que el doble campeón mundial asturiano, que avanzó tres puestos en una pista en la que es muy difícil adelantar, brilló desde en la salida. Fue el único de entre los diez primeros -todos con gomas blandas- que ganó posiciones: dos, de una tacada, al rebasar a su compañero Esteban Ocon y al italiano Antonio Giovinazzi (Alfa Romeo) en la primera vuelta.

'Checo', eliminado en la Q1 de la calificación, que hubiese largado decimosexto y del que por la mañana se anunció que saldría desde el 'pit lane', al cambiar piezas de la unidad de potencia de su RB16B, fue el único que arrancó con duras, antes de protagonizar la remontada, avanzando doce puesto para acabar octavo.

En una prueba en la que la gestión del neumático sería crucial, el mexicano se dio cuenta de que ese compuesto no le funcionaba y en la novena de las 72 vueltas paró para instalar el medio.

Salvo Alonso, que ascendió al séptimo, los puestos delanteros no se modificaron, en un circuito en el que se preveían pocos adelantamientos. Una pista muy exigente, también en el plano físico, que no concedía errores, en la que no se descartaba algún incidente que provocase la entrada del coche de seguridad; que, finalmente, no entró.

Se intuía que, sin mayores incidencias, la mayoría intentaría ir a una parada. Pero no fue así. Hamilton paró el primero, en la 21, puso el medio; y adelantó que él iría, como poco, a dos. Lo que provocó que en la siguiente vuelta Verstappen efectuase idéntica maniobra; y Bottas se convirtiera en líder provisional.

Mercedes jugaba con una carta más que Red Bull, que supo responder a la estrategia de los de Brackley. A 'Mad Max' le anunciaron que podría entrar en situación crítica si no pasaba rápidamente a Bottas, algo que logró en la 31, antes de que el finés de Mercedes le cediese la segunda plaza a su capitán y entrase a boxes justo después, para instalar el medio.

Poco antes de librarse por los pelos de una colisión con el alemán Sebastian Vettel (Aston Martin), que 'trompeó' justo delante de él.

Carlos tuvo una parada lenta -a duro- en la 32, vuelta en la que también paró Ocon, compañero del doble campeón mundial asturiano; que lo hizo dos giros más tarde -a medios- y regresó a pista por delante del francés. Leclerc, que logró mantener la quinta plaza de salida, puso duro en la 35, cuando la carrera, en una de las pistas más cortas del Mundial, empezaba a incluir la presencia de coches doblados en pista como una de sus variables a tener en cuenta.

Hamilton paró de nuevo en la 40 -a medio- en infructuoso intento de 'undercut' a Verstappen. Demasiado pronto, como apuntó el inglés, que encontró tráfico, antes de que 'Mad Max' parase un giro más tarde -a duro- y regresase a pista por delante, para mayor delirio de su afición. 'Checo' ya rodaba séptimo, un puesto por delante de Alonso, aunque el mexicano puso blandos en la 49, cedió posición al genial piloto asturiano; y bajó al undécimo. Desde que avanzaría tres puestos para acabar en un notable octavo puesto.

Hamilton marcaba vueltas rápidas y a 17 para meta rodaba, con medios, a segundo y seis décimas del ídolo local, con duros. Con Bottas, que parecía no tener intención de volver a parar, a 19 segundos.

Pérez regresó a zona de puntos tras adelantar poco después al australiano Daniel Ricciardo (McLaren). Y a diez para meta, 'Mad Max' recuperaba espacio y comandaba con cuatro segundos de ventaja sobre Sir Lewis, con sus gomas al límite. Idéntico problema sufría Sainz, al que en la última vuelta adelantó Fernando para arrebatarle la sexta plaza final.

Mercedes paró a Bottas para concederle una ventana a Hamilton, que entró justo después para firmar la vuelta rápida en carrera que sirvió para que 'Mad Max' -que le robó protagonismo al Rey Guillermo Alejandro y a su consorte, Marina, que bajaron a meta a felicitarlo- saliese de Zandvoort con tres puntos de ventaja, en lugar de cuatro.

Ambos se retarán de nuevo el próximo fin de semana en Monza, la mítica pista de la Lombardía, que albergará el Gran Premio de Italia, que cerrará el tríptico que arrancó el pasado domingo con el esperpento bajo el diluvio de Spa-Francorchamps.

Adrián R. Huber

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