Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Si bien su desembarco estuvo signado por el escepticismo, el delantero colombiano Teófilo Gutiérrez se ha transformado en un verdadero ídolo de River Plate y sus goles le han permitido al conjunto 'millonario' soñar con volver a obtener un título internacional tras 17 años de sequía.
Luego del gran Mundial de Brasil 2014 con la selección colombiana dirigida por José Pekerman, el artillero especuló con la posibilidad de volver a tener una experiencia en Europa sin embargo, con alguna demora, volvió a vestir la camiseta 'millonaria' y declaró que pretendía 'ir por más gloria'.
Su carácter picante y su picardía tanto dentro como fuera de la cancha, junto a su certero poderío de fuego lo ha transformado en uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol sudamericano.
Esa misma forma de ser que demostró en sus inicios en sus comienzos en Barranquilla y Junior, luego paseó por Turquía en el Trabzonspor o en México en su efímero paso por el Cruz Azul, o que ya lo transformó en un 'viejo conocido' en Argentina con sus actuaciones tanto en Racing como en su fugaz etapa de Lanús y en River Plate.
En este semestre 'Teo' ha conformado con su compañero de ataque, el uruguayo Rodrigo Mora, una dupla letal que ensambla de forma casi perfecta con el creativo Leonardo Pisculichi.
Su identificación con el público 'millonario' se terminó de consolidar ante Boca Juniors donde, si bien no anotó, tuvo dos desempeños sobresalientes y vitales para acceder a la final.
'Me siento muy feliz, es una etapa en mi carrera muy linda. Ahora quiero cerrar el año con un título y, si se puede, intentar también ganar el torneo local', dijo 'Teo' tras el choque de ida.
Con cinco títulos en su palmarés personal, el emblema y referente de este River, Teófilo Gutiérrez, irá por el primero a nivel continental que le permita coronar uno de los mejores años de su carrera profesional.
Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Con apenas 38 años y en su segunda experiencia como entrenador, Marcelo Gallardo busca a expensas del Atlético Nacional su primer título internacional en la conducción del equipo donde se formó y del cual es simpatizante: River Plate.
'El Muñeco' desembarcó en el club donde surgió y jugó durante ocho años el 6 de junio del 2014, con un gran desafío ya que el equipo 'millonario' venía de ser campeón del torneo local de la mano del técnico más ganador de su historia, Ramón Díaz.
Sin embargo, con el apoyo incondicional del secretario técnico, el uruguayo Enzo Francescoli, y del presidente, Rodolfo D'Onofrio, Gallardo se adaptó a la plantilla heredada y, con su impronta, logró forjar un equipo ganador.
Con 30 partidos jugados en la temporada, Gallardo suma 17 triunfos, 10 empates y apenas dos derrotas en un semestre que le permitió igualar la serie invicta más larga en la historia del club en 1922-1923, con 31 encuentros sin perder.
A la plantilla constituida, Gallardo sólo sumó un portero suplente como Julio Chiarini, el centrocampista ofensivo Leonardo Pisculichi y repatrió a los uruguayos Carlos Sánchez y Rodrigo Mora.
El exentrenador del Nacional de Uruguay, conocedor del gusto y de las preferencias por el buen juego del simpatizante de River, consolidó un once titular al que rodeó de varios juveniles surgidos de la cantera.
Junto a su cuerpo técnico, integrado por Matías Biscay, Hernán Buján, César Zinelli y Alberto Montes, y con la preparación física de Pablo Dolce, Gallardo redobló la apuesta en este semestre y apuntó a los tres frentes: el bicampeonato en el certamen doméstico, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina.
La eliminación en los cuartos de final de este último torneo, al caer por penaltis con Rosario Central, dejó dos objetivos por delante hacia fin de año.
El calendario sobrecargado de partidos obligó al entrenador a la rotación de jugadores, que no le permitió sostener su andar imparable en la liga local y cedió, a tres jornadas del final, el liderato en manos de Racing.
Sin embargo, la eliminación de Boca Juniors en la semifinal de Copa Sudamericana le dio al técnico un reconocimiento y una idolatría por parte de su público.
El fallecimiento de su madre, días antes de la revancha, le dio a esta victoria una emotividad que quedó expresada en la dedicatoria de toda la plantilla para su conductor.
Diecisiete años después de aquella consagración de la Supercopa Sudamericana en 1997 bajo la conducción de Díaz, Gallardo quiere lograr un nuevo título internacional para su River Plate, el club donde se formó y al que volvió como técnico para ser campeón.
Fernando Czyz
Buenos Aires, 8 dic (EFE).- Así juegan los once titulares habituales del River Plate argentino.
MARCELO BAROVERO: Una real garantía en la valla del equipo 'millonario'. Con solvencia solo permitió cinco goles en este certamen y fue clave en el penalti desviado ante Boca Juniors.
GABRIEL MERCADO: El experimentado lateral es de gran ayuda en la marca y tiene una proyección que le permite alcanzar posiciones ofensivas con facilidad.
JONATHAN MAIDANA: Con 29 años le aportó seguridad y tranquilidad a la última línea del equipo. Su rapidez y agilidad lo transforman en una pieza importante tanto en defensa como para el contragolpe.
RAMIRO FUNES MORI: Gracias a la confianza del técnico es titular indiscutible. Pese a su juventud además de ser baluarte a la hora de defender es una de las principales cartas de gol en el juego aéreo.
LIONEL VANGIONI: Lateral con importante proyección ofensiva y un despliegue físico clave para el juego del equipo. Posee buen dominio del balón que le permite ser siempre una opción para sus compañeros.
CARLOS SÁNCHEZ: El centrocampista uruguayo es uno de los jugadores clave en el andamiaje de este equipo porque con su quite y su juego marca los tiempos de defensa y ataque.
LEONARDO PONZIO: La lesión de Matías Kranevitter le permitió ser titular y aportar toda su experiencia en la mitad de la cancha.
ARIEL ROJAS: Su velocidad y su capacidad de aparición tanto en posiciones defensivas como ofensivas lo vuelven una rueda de auxilio vital en cada juego.
LEONARDO PISCULICHI: El cerebro del equipo. Su gran remate de media distancia le brinda una opción de gol más a River, como sucedió en la vuelta ante Boca o en la ida ante Atlético Nacional.
RODRIGO MORA: El delantero uruguayo se ha revitalizado a fuerza de goles y su habilidad y desequilibrio en el área es el complemento perfecto de una ofensiva que se mueve casi de memoria.
TEÓFILO GUTIÉRREZ: Sinónimo de gol. Es el gran líder anímico y futbolístico de esta plantilla, además de ser el referente de área de la ofensiva.