Houston (EE.UU.), 11 dic (EFE).- El alero Matt Barnes, que jugó la pasada temporada la recta final de la liga y los playoffs con los Warriors de Golden State, anunció hoy a través de su cuenta de Instagram que decía adiós definitivo a la competición activa después de 14 años como profesional.
Pero lo más importante que pudo lograr cosas que nunca se pudo imaginar que podrían estar en su vida y ahora tienen por delante todo el tiempo para estar con sus hijos, que era lo más grande.
A pesar de los problemas legales extra deportivos en los que se vio involucrados, incluida una pelea que mantuvo con el exjugador y entrenador de la NBA, Derek Fisher, que comenzó a salir con su exesposa Gloria Govan, dentro del campo siempre fue un luchador.
Barnes, de 37 años, nunca promedió más de 10,3 puntos y 5,5 rebotes por partido, jugó con nueve equipos de la NBA y el pasado enero logró el título de campeón de liga con los Warriors.
Normalmente salió como reserva y siempre tenía la virtud de servir de aliciente y revulsivo del equipo por la aportación física y emocional que aportaba.
Barnes no hacía concesiones a los rivales con su defensa y estuvo dos veces entre los 10 primeros en la NBA en faltas cometidas y acabó su carrera con promedios de 8,2 puntos y 4,6 rebotes.
Desde que acabaron las pasadas Finales de la NBA, Barnes ha dirigió una fundación que ayuda a recaudar dinero para pacientes con cáncer.
Barnes ha manifestado que trabaja con UCLA, donde se formó como jugador y salió seleccionado con el número 46 de la segunda ronda por los Grizzlies de Memphis, para establecer un fondo de becas que ayuden a los niños que superen la enfermedad del cáncer y quieran asistir a la universidad.

