Panamá presentó novedades en su sistema de juego de cara al partido contra Baréin, un
tuvo que solventar teniendo que exigirse un poco más.
Thomas Christiansen volvió a dibujar un sistema de tres centrales como contra Martinica, pero con
particularidades. Si en ese partido el equipo jugó con un mediocentro único y dos interiores, en
este se establecería con sus dos pivotes moldeando una segunda línea de 4 junto con los carrileros
y los tres delanteros bastante arriba. Yanis no se mostraría tanto como contra los caribeños para
sortear líneas y Martínez acompañaría la altura de Carrasquilla, aunque con más licencias para
soltarse que ‘el Coco’.
El inicio de los canaleros tuvo algún que otro problemilla para superar la presión local. Baréin fue a
apretar de inicio con su 4-3-3 de base intentando tomar algunas marcas individuales: delanteros
contra centrales panameños (3x3), interiores contra pivotes y laterales tomando a los carrileros. El
jugador con cierta libertad defensiva en esa fase presión sería el pivote bareiní, que ajustaba su
posición y su persecución si alguno de los de arriba ya fueran Ismael o Yanis descendían para
ayudar a sacar al equipo. Con esta disposición Panamá concedió gran cantidad de perdidas que no
le hacían daño porque el conjunto de casa pocas veces dio sensación de peligro. No hubo castigo
por falta de calidad, pero ciertamente a los de Christiansen les costó adaptarse al sistema para
trazar las rutas de salida.
Ante este panorama el equipo optó por jugar directo muchas veces aprovechando la ternura en
los duelos de los asiáticos. Ahí se desenvolvió muy bien Azarias Londoño, clave para imponerse a
su par y rentabilizar el adelantamiento de líneas locales. También responsable en el segundo gol
controlando una pelota llovida para que la pudiese cazar Ismael Díaz.
El otro punto para destacar fue la sobrecarga de sectores. Thomas mandó a los 3 de arriba a caer
sobre lado fuerte de la jugada, obligando a comprimir la línea de cuatro del conjunto bareiní y
dando cierto espacio a los de afuera. Así se produjo el primer tanto. Panamá intentaba concentrar
muchos jugadores sobre una zona del campo y construir con bastante gente atrás. Sobre todo,
cuando la pelota se encontraba en la derecha el equipo buscaba una progresión en el mismo
sector, sin querer girar el juego de manera directa. El sector izquierdo estaría más involucrado en
finalizar. Importante Adalberto Carrasquilla, era el eje y epicentro de la circulación; el que
cambiaba la orientación para mover el balón lado a lado.
En el tramo final el entrenador danés recompuso nuevamente la clásica línea de 4 y el equipo
sumó un par de salidas más cómodas. Además, dio minutos a la nueva camada, que dejó
sensaciones positivas. Orelien en especial se mostró muy activo en los minutos que estuvo sobre
el verde. Dejó pinceladas de su creatividad a la hora de pasar y combinar, inicidiendo en tres
cuartos de cancha y amenazando en el último cuarto.
Partido que deja pocas cosas, algo insustancial y resuelto por contar con mayor pegada y talento
individual.