Así no se trata a los ganadores. El CAI falló en la forma de destituir a Franklin Narváez. Falló con el DT que lo colocó entre los 5 grandes del fútbol panameño. El CAI no sería CAI sin los 4 títulos de LPF de Narváez y el primer ascenso a Primera División. Qué manera tan indigna.
Narváez tenía todo el crédito del mundo de por lo menos terminar el Clausura. No lo dejaron llegar ni a la mitad de la temporada y es injusto crucificarlo por quedar eliminado en su grupo de Copa Centroamericana con gigantes Saprissa, Motagua y Cartaginés.
Franklin Narváez, el músico, el ingeniero, el estratega, merecía un mejor trato, hasta merecería una estatua. Pero cuidadito: el fútbol pasa factura. Es como la vida: cambiante.
Y vengan como quieran.