Duele. Duele por donde lo mires. Duele ver como se escapó la hazaña de alcanzar el primer punto en un Mundial. Duele haber jugado mejor que Ghana, duele haber corrido más que ellos, duele como un cúmulo de pésimas decisiones resultó ser el partido más triste de la historia del fútbol panameño.
¿Responsables? Varios... Thomas Christiansen tiene alto grado de culpa por la mala lectura de partido, por los malos cambios y por no cambiar de estrategia en los últimos minutos. Aníbal Godoy no estaba al 100% para jugar, Harvey dejó su puesto, Ismael pudo detener a Yirenkyi y el resto estaba muerto.
Ya no se puede llorar sobre la leche derramada. Ghana tiene 3 puntos injustamente y nosotros enfrentaremos a una loba herida: Croacia. ¿Cómo tomar este partido? Con la misma intensidad del primero, sin temores como el debut, pero con mejor lectura de Christiansen y mayor responsabilidad de los que están en cancha.
Es una misión casi imposible, pero siempre con mi selección. Les confieso que estoy cansado de aprender. Quiero que mi país sea noticia como lo ha sido Cabo Verde, Curazao o Congo. Debemos vernos en ese espejo y jugar con rabia, pundonor e inteligencia ante Croacia y que el Mundo hable de mi Panamá.
Y vengan como quieran.

