Madrid, 14 jul (EFE).- A Francisco Narváez (Jerez de la Frontera, 26 de abril de 1972) los Juegos de Barcelona le cambiaron la vida. Apenas nueve meses después de firmar su primer contrato profesional, fue el héroe por accidente que dio al fútbol español el único oro olímpico de su historia, el jugador decisivo en un torneo que le metió de cabeza en la elite.
P. Veinticinco años después, ¿qué recuerdo le queda de aquellos Juegos?
R. Cuando lo conseguimos, sabíamos que habíamos hecho algo importante. Después llegaron los 'pequeñitos' y la liaron parda ganando Eurocopa y Mundial, pero el tema de hacerlo en Barcelona, con tu familia y tu gente, repercutió muchísimo. Ver aquel Camp Nou con 85.000 banderas de España y gritando lo que gritaban...Sabíamos que se iba a recordar y mira lo que pasa con estas fechas.
P. ¿Qué suponía para usted, que venía del Cádiz, entrar en un equipo que ya tenía a jugadores hechos?.
R. Los más jóvenes éramos Alfonsito (Pérez), que tenía 20 años, y yo que soy seis meses mayor. Yo me hice compadre de Toni (Jiménez), el portero, porque habíamos jugado la promoción el Cádiz y el Figueras y luego ha sido el padrino de mi hija. Veíamos a esta gente que venía de Wembley, el otro que acababa de ganar la Copa del Rey...No éramos los patitos feos, pero sí que mientras que para ellos era un torneo, entre comillas, menor, para nosotros era la oportunidad de nuestras vidas. Este tipo de partidos era un escaparate al mundo.
Luego estaba el tema de la edad. Éramos sub'20, sub'21. No teníamos presión, sino que ésta fue llegando con los resultados.
P. Ahora, todo son buenos recuerdos, pero el comienzo no debió ser fácil con los problemas con las primas, con el forcejeo para ir a la ceremonia inaugural...
R. Empezamos en Valencia, en los Juegos el fútbol no era el deporte rey y hubo muchas movidas al principio. Al estadio no iba mucha gente y luego los fuimos enganchando.
Y luego está el tema de la ceremonia inaugural, porque nosotros acabábamos de jugar contra Colombia (el fútbol empezó un día antes de la ceremonia) y dos días después había partido. Miera decía que no y hubo sus tiranteces, pero pensábamos que si estábamos en una Olimpiada y no íbamos a la ceremonia inaugural que qué era eso. Y allí fuimos, con nuestros sombreritos y viendo al Dream Team.
Acertamos, porque fueron de los mejores momentos de nuestras vidas. Oír ese: 'España-Spain' y salir ahí con todo el mundo gritando fue superemocionante. Después, la liamos un poquillo parda, porque nos colábamos con una cámara que había allí supergrande y sacábamos las caras. Se nos veía a Pinilla y a mí peleándonos por salir en la tele. Miera, que nos había advertido, nos lo recriminaba pero había que liarla así.
P. Goleada a Colombia (4-0), victoria contra Egipto (2-0) y Catar (2-0) y, en cuartos, contra Italia. ¿es ése el partido decisivo?
R. Se puede decir que todo empezó más oficial contra Italia y, después de ganar, nos dijimos: ya no podemos fallar.
P. Victoria con gol de Kiko...
R. Tenían un portero muy grande (Francesco Antonioli) y, en la jugada del gol, yo estaba como loco por pasársela a Alfonsito, pero levantaba la cabeza y no veía a nadie. Se la piqué un poquito y justo. Fue el partido más complicado.
P. En semifinales se superó a Ghana y llega la final. ¿Cómo es esa llegada a Barcelona que preocupaba al seleccionador Vicente Miera?
R. Nosotros teníamos más presión, todo lo contrario que en Mestalla, donde parecía que casi estábamos de vacaciones. Además, cada uno estaba a las cosas de su cabeza y poco a las del partido.
P. Polonia, además, se adelanta justo antes del descanso. ¿Cómo fueron esos momentos?
R. Fue difícil llegar al vestuario. Era el primer gol que nos metían y allí hubo mucha tensión.
A mí se me venían muchas cosas a la cabeza y eran pocas del partido. Pensaba: 'Ay, madre mía la que estamos liando'. Con todo el campo lleno y mis amigos ahí, 15 colegas que habían venido desde Jerez en tres Ford Escort en día y medio. Pensaba más en la gente de fuera, en la oportunidad que se podía ir.
P. Pero todo cambió en el segundo tiempo.
R. En el segundo tiempo nos soltamos y fuimos a por ellos. Los nervios que teníamos, los dejamos en el vestuario y Amavisca nos dio mucha frescura por la banda izquierda.
P. Empata Abelardo, usted pone por delante a España y le llega la oportunidad de marcar en la última jugada del partido.
R. Cuando me llega el balón, lo único que veo es al portero, pero no a los dos tíos que están en la portería, Aquel día sólo veía red, la pegué con el interior, el portero se tiró y entró por el centro.
Fueron 3 semanas en las que me encontré con una confianza increíble. Donde antes se me quedaba la portería como de hockey patines, yo la veía grande en esos partidos. Yo no he tenido tanto gol nunca y ahí lo hacía fácil. ¿Dónde estaba ese duende, cuando jugué en el Atlético?.
P. Un gol para la historia, que relanzará su carrera...
R. Hay gente que no lo sabe pero yo iba de suplente, porque los titulares eran Alfonso y Manjarín. Manjarín se rompe el adductor y, poco a poco en Cervera de Pisuerga (donde hubo la concentración previa), me fui ganando la confianza. Sobre todo de uno, del Pep (Guardiola), que cogía la pelota y me estaba mirando todo el tiempo.
Me hubiese encantado jugar 8 o 10 años con ese pavo, porque tú dabas un paso hacia adelante, él estaba mirando a cualquier lado y, cuando te dabas cuenta te había dado el balón. Y yo le decía; hostia Pep, ¿tú cómo me has visto?. Él estaba mirando a la banda y hacía 'pum', filtraba entre medias y el balón al pie. Después decía; 'tú ven, la amortiguas, me la dejas de cara que yo la cambio a un lado u otro cuando el equipo este abierto. Y yo pensaba; 'ya está el entrenador aquí'...
Madrid, 14 jul (EFE).- El madrileño Alfonso Pérez Muñoz, integrante de la selección española que ganó el oro en Barcelona'92, reconoció en una entrevista con EFE que aquel equipo "quedará para la historia", porque lograr un metal olímpico en el fútbol "es una oportunidad en tu vida y es muy difícil repetir".
El delantero, que jugó en el Real Madrid, el Barcelona y el Betis, entre otros clubes, recordó 25 años después cómo fue su experiencia olímpica, en la que le impactó mucho el encendido del pebetero con la flecha lanzada por Antonio Rebollo y también la expectación por el fútbol, sobre todo en la final contra Polonia (2-3) jugada en el Camp Nou lleno de banderas españolas.
- Pregunta (P): ¿Se acuerda de la final?
- Respuesta (R): Me acuerdo de un ambiente en el Camp Nou con todas las banderas españolas impresionante, era increíble. Hubiese sido más chocante jugar una final olímpica ahora, pero para nosotros era el evento más importante que habíamos jugado. Había compañeros en otras modalidades que habían ganado el oro como Fermín Cacho, pero para nosotros era un éxito importantísimo con lo que suponía el fútbol en España.
- P: ¿Pensaba que tenían posibilidades de ser oro?
- R: Teníamos un buen equipo, pero históricamente la selección no había cosechado grandes títulos, no es como ahora. Éramos la selección olímpica, aunque siendo jóvenes teníamos la experiencia de estar en clubes como Real Madrid, Barcelona o Atlético y competíamos al máximo nivel, pero en una competición de éstas no sabes cómo puedes quedar, aunque por eliminatorias tuvimos suerte.
- P: ¿Se acuerda del gol definitivo?
- R: Sí, fue un momento muy especial. Una superexperiencia, aun ya sabiendo que teníamos la plata, pero no es lo mismo.
- P: De aquel equipo con los años han salido muchas cosas...
- R: Sí, han salido grandes jugadores y grandes entrenadores. Esa selección quedará para la historia y el recuerdo, como el de otros compañeros. Nosotros a nivel olímpico es lo máximo que hemos podido ganar. En nuestro caso deportivamente es el trofeo más importante, aunque hayamos ganado la Copa o la Liga. y tiene más importancia para mí casi que ganar una Champions. La Liga de Campeones la puedes ganar todos los años, pero seguramente no tengas más medallas de oro olímpicas. En el caso del fútbol es muy difícil poder repetirlo, es una oportunidad en tu vida.
- P: ¿Mantienen contacto con frecuencia?
- R: Después de tantos años creo que solo en una ocasión nos hemos podido juntar todos.
- P: Pero la vivencia es inolvidable ¿no?...
- R: Sí, el único inconveniente es que la sede de fútbol estuvo en Valencia y, aunque fuimos a la inauguración y a la clausura, tuvimos la mala suerte de que jugamos allí y no vivimos el ambiente de la villa, con deportistas de todo el mundo.Todos los partidos fueron prácticamente allí, salvo la fina. Vivimos una olimpiada paralela en Valencia. Allí también tuvimos el respaldo de la gente, pero nos perdimos el ambiente olímpico.
- P: ¿Habría sido muy distinto estar en la villa?
- R: Sí, habría sido bueno o no, porque allí había mucho desmadre de mucho tipo y gente de muchos países conociéndose. Lo bueno es concentrarte en lo que vas a hacer y en Valencia estábamos más resguardados.
- P: ¿Tiene algún recuerdo de la inauguración?
- R: Sí, salimos todos como caballos por la pista, saludando a todo el mundo, un poco a nuestra bola. Dimos la vuelta hasta que nos colocamos en el centro, pero te ibas cruzando con atletas de otros países. Me impactó el lanzamiento de la flecha para encender el pebetero, yo estaba nervioso y pensaba que como no le diera con la flecha iba a quedar fatal.
- P: ¿Qué cambió en el deporte español con Barcelona'92?
- R: El deportista español es un perfil competitivo, mira si hay países en el mundo y al final siempre hay un español compitiendo para ser número uno en tenis, badminton o automovilismo... Siempre hay un españolito de turno superando a grandes campeones, por lo competitivos que podemos ser, por la mentalidad y la profesionalidad del deportista español.
Madrid, 14 jul (EFE).- Toni Jiménez, guardameta por entonces del Figueres, Roberto Solozabal, defensa del Atlético de Madrid, y Luis Enrique Martínez, centrocampista del Real Madrid, fueron los únicos jugadores que disputaron completos los seis encuentros de la selección española que se coronó campeona olímpica en Barcelona'92.
Fueron los únicos que no se ausentaron minuto alguno en el equipo que dirigió Vicente Miera, en tanto que los otros componentes del conjunto nacional que participaron en todos los encuentros fueron Rafael Berges, Quico (ahora Kiko) Narváez, Pep Guardiola y Mikel Lasa.
Disputaron cinco de los seis encuentros Albert Ferrer, Abelardo Fernández y Alfonso Pérez, mientras que jugaron en cuatro Juanma López y Francisco Soler.
Por el contrario, los únicos que no se estrenaron fueron el guardameta Santiago Cañizares, el defensa Paqui Veza y el delantero Javier Manjarín.
El entonces delantero del Cádiz Kiko Narváez fue el máximo artillero español en el torneo, con cinco dianas, mientras que con dos terminaron Rafa Berges y Abelardo, que fue expulsado en el primer partido ante Colombia, al igual que Juanma López.
PJ MIN GOL
Toni Jiménez (Figueres) 6 540
Roberto Solozábal (Atlético) 6 540 1
Luis Enrique Martínez (Real Madrid) 6 540 1
Rafael Berges (Tenerife) 6 534 2
Francisco Narváez 'Quico' (Cádiz) 6 516 5
Pep Guardiola (Barcelona) 6 504 1
Mikel Lasa (Real Madrid) 6 503
Albert Ferrer (Barcelona) 5 450
Abelardo Fernández (Sporting de Gijón) 5 415 2
Alfonso Pérez (Real Madrid) 5 401 1
Juan Manuel López (Atlético) 4 293
Francisco Soler (Mallorca) 4 279 1
José Emilio Amavisca (Lleida) 3 129
Miguel Hernández (Rayo Vallecano) 2 116
David Villabona (Athletic Bilbao) 2 35
Antonio Pinilla (Mallorca) 2 32
Gabriel Vidal (Mallorca) 2 8
Santiago Cañizares (Mérida) - -
Paqui Veza (Tenerife) - -
Javier Manjarín (Sporting Gijón) - -

