El equipo de Narvaez volvió a sacar sus armas para, si cabe, marcar todavía más el dominio absoluto de su conferencia. Esta vez, ante un Universitario que se jugaba el pase directo, pero que ya en el prolegómeno del partido se veía como una tarea muy difícil, y así fue.
Una vez la pelota se asomaba por esa zona sí que mordían al poseedor. No desde un 4-4-2 habitual, sino desde una especie de 4-2-3-1 que emparejaba, sobre todo, al centro del campo y liberaba al central del medio de sus rivales. La clásica salida en 3+1 del universitario quedaba tapada y uno de los centrales era una línea de pase inconexa. Esto, aunado a una imprecisión, falta de movilidad e inspiración de los coclesanos facilitó la defensa vikinga.
Los problemas para desordenar y la incapacidad para conseguir posesiones de calidad, hizo que algunas situaciones de llegadas al área de Los Universitarios fueran muy forzadas y sin una buena red de presión tras perdida para amortiguar las transiciones. Por ahí CAI encontró rendijas casi siempre con su mediapunta (Ávila) para salir con hectáreas de terreno y espacio.
La escuadra vikinga tiene movimientos muy interiorizados. Pocas veces le sobra un gesto y la sincronía de sus piezas para permitir/dar margen a compañeros son bastante fructíferas. Tanto a la hora de salir de contragolpe o a la hora de enhebrar secuencias más estáticas, es un equipo que por simple movilidad desmonta entramados defensivos.
Esta vez en MCB (momentos con balón) Franklin Narvaez hizo que los suyos circularan sus posesiones desde su extremo derecho. Si el cuero se encontraba por lado opuesto a Serrano había que trasladarlo hacia él, si era por el su carril, desde ahí se progresaba en vertical. Uno de los objetivos era atacar la espalda del zaguero Álvarez. Se hizo de muchas formas, bien fuera desde el imán que supone Serrano por mero desequilibrio individual, o bien desde el extremo del sector contrario trazando diagonales para obligar a un corrimiento de la línea defensiva que tenía difícil persecución (las fijaciones del 9 también ayudaban). Fueron innumerables las veces que el central izquierdo del equipo coclesano no pudo controlar su espalda, pues se siente más cómodo defendiendo hacia delante que referenciando persecuciones hacia atrás.
Todo esto al alimón, le concedió una clasificación a CAI más que merecida. Volvió a surcar el mar oeste. y otra vez se llevó los tres puntos antes de la decisiva fase que definirá quien pasa a la gran final.