Terence Crawford reafirmó lo sobrevalorado que está el Canelo Álvarez. El campeón ligero, superligero, wélter, superwélter y supermediano llevó a la escuelita al mexicano y para mi ganó mínimo 8 de 12 asaltos (116-112), no como decían los comentaristas de Netflix: "pelea cerrada". ¡Seamos serios! La derrota del Canelo fue hasta humillante.
Crawford, de 37 años, 2 años mayor que Álvarez, lució más rápido, certero en sus golpes y mantuvo una defensa inteligente sin correr en el ring como muchos pensaban. Manejó los ritmos de la pelea. Supo entrar, salir, conectar y rotó bien todos los golpes permitidos en el boxeo. Una estrategia casi perfecta del estadounidense en el Allegiant Stadium.
Del Canelo solo puedo decir que ese es su techo. Nunca pudo reventir la derrota parcial. Trató de hacer dañó en la zona abdominal y los brazos de Crawford, pero fracasó en sus intentos. Y lo más lamentable: no arriesgó en los últimos asaltos y le faltó esa testosterona que meten los boxeadores mexicanos. Parecía esperanzado en un robo de los jueces o estaba mal informado por su esquina.
Con esta derrota, Canelo queda lejos de ser comparado con leyendas latinoamericanas como Julio César Chávez o Roberto Durán, quienes vencieron a boxeadores parecidos a Crawford (por su estilo) como Meldrick Taylor y Sugar Ray Leonard (por mencionar algunos) respectivamente. Recuerden que Álvarez también fracasó en su intento por arrebatarle el invicto a Floyd Mayweather.
Es momento que el Canelo se retire y deje de dañar el boxeo escogiendo rivales como ha hecho en gran parte de su carrera en el deporte de las narices chatas.
¡Y vengan como quieran!

