La situación entre los Cincinnati Bengals y su primera selección del Draft 2025, el defensivo Shemar Stewart, ha llamado la atención de toda la NFL. A menos de un mes del inicio del Training Camp, Stewart sigue sin firmar su contrato de novato. La razón no es el dinero, sino una disputa contractual sobre el lenguaje relacionado con las garantías del contrato.
El agente de Stewart ha señalado que el jugador solo pide un trato justo y coherente con el de otros novatos. Stewart, por su parte, ha sido enfático: "No estoy pidiendo nada extraordinario. Solo quiero lo mismo que le han dado a otros".
El NIL como factor de poder para los novatos
Una de las grandes diferencias con respecto a generaciones anteriores de jugadores, es que Stewart ya ha generado ingresos considerables durante su etapa universitaria gracias al programa de derechos de nombre, imagen y semejanza (NIL). Esto le da mayor margen de maniobra, ya que no depende exclusivamente del bono de firma para su estabilidad financiera inmediata. En otras palabras, tiene la libertad de resistir la presión económica que antes obligaba a los jugadores a firmar rápidamente.
¿Qué opciones tiene Stewart?
Stewart tiene varias vías posibles para manejar la situación:
Firmar antes de la semana 10 de la temporada regular. En este caso, aún podría jugar en 2025 y los Bengals retendrían sus derechos.
Solicitar un traspaso a otro equipo. Para esto tiene plazo hasta el 5 de agosto. Sin embargo, es poco probable que los Bengals accedan a este movimiento.
No jugar en 2025 y reingresar al Draft 2026, una estrategia arriesgada, pero no descartada. También se ha especulado con la posibilidad, legalmente compleja, de que Stewart intente regresar a Texas A&M, su universidad, amparándose en su elegibilidad por el NIL.
Un caso que puede cambiar la relación entre la NFL y los novatos
El caso de Stewart es un reflejo de los cambios profundos que vive el fútbol americano con la irrupción del NIL. Al contar con independencia económica, los jugadores colegiales pueden resistir presiones que antes los llevaban a ceder rápidamente en negociaciones contractuales. Esta situación podría obligar a la NFL y a las franquicias a replantearse las cláusulas que intentan imponer a sus selecciones de primera ronda.
Además, si Stewart logra salirse con la suya o incluso logra regresar al College Football, podría abrir un precedente legal sin antecedentes. Esto daría más poder a los prospectos para negociar términos más favorables o incluso evitar equipos con los que no quieran firmar.
Shemar Stewart no es solo un jugador en disputa con su equipo. Es el símbolo de una nueva generación que entra a la NFL con mayor preparación, asesoría y respaldo financiero gracias al NIL. Su caso pone en alerta a las franquicias y podría cambiar la forma en que los novatos negocian sus contratos a partir de ahora.
