Santiago de Chile, 26 ago (EFE).- El Universidad Católica chileno viajó hoy Uruguay, donde mañana visitará al River Plate local en un partido en el que no sólo estará en juego su futuro en la Copa Sudamericana, sino también su capacidad para remontar una crisis profunda.
La Católica se arrastra por un vía crucis que no ha logrado superar y acumula cuatro derrotas consecutivas, tres de ellas en el Apertura local, en el que al cabo de cinco jornadas marcha en el duodécimo lugar con apenas seis puntos, a diez del líder Universidad de Chile.
El reciente fin de semana, en la quinta jornada, el Palestino derrotó por 2-1 a la UC de Falcioni.
En ese contexto, la plantilla partió hoy hacia la capital uruguaya para su partido con el River Plate charrúa.
El lateral Stefano Magnasco, uno de los pocos que aún sacan la voz, cree que al equipo sólo le falta confianza en su fútbol: 'Falta fútbol y confianza. Tenemos grandes jugadores, pero no nos entendemos bien. Estamos bien como grupo y con el técnico, falta encontrar el camino y confianza que necesitamos para que sea un trampolín', señaló.
'Esto depende de nosotros, que somos los que entramos a la cancha', complementó el delantero argentino Mauro Obolo, en cuya opinión, 'podemos dar vuelta esto', aunque matizó que el rival 'es dinámico y hay que tener ojo'.
Aunque Falcioni ha mantenido un hermetismo absoluto sobre la forma en que afrontará el partido y la formación, es posible que la UC comience el miércoles con Franco Constanzo; Cristián Álvarez, Erick Pulgar, Juan Pablo Gómez, Alfonso Parot; Fernando Cordero, Michael Ríos (o Darío Bottinelli), Claudio Sepúlveda, Mark González; David Llanos y Álvaro Ramos (o Mauro Óbolo).

